4 CONCIERTO 3 DE INVESTIGACIÓN


Conservatorio Franz Liszt
24 de abril de 2008
PRIMER ERROR: Del tercer y cuarto conciertos no existe registro sonoro. No estoy seguro de cuál es la razón. Necesitábamos comprobar ciertas cosas en cuanto a la relación de los músicos con el público, de manera que dos de las sesiones semanales normales, las hicimos directamente frente a espectadores. Quizá pensar estas dos experiencias como “ensayos” con público me hizo decidir no grabar. Un error, de todas formas. Dos errores, para ser más precisos. Del tercer concierto existe, al menos, registro fotográfico, que es el que aquí aparece. (VER FOTOS)

SOMERA DESCRIPCIÓN: En este concierto, al igual que en el segundo, se improvisó sin parar durante 40 minutos, más o menos. Lo único prefijado fue la estructura visual: el lado izquierdo del escenario estaba iluminado por un foco; en esa zona ubicamos una banca y a los músicos del taller. Al lado derecho del escenario, el piano en la oscuridad. Los músicos podían improvisar en cualquiera de las dos zonas o simplemente no tocar. El efecto, para los espectadores, era escuchar música viniendo de la oscuridad, y mirar a los músicos escuchando la música. Un público viendo a otro público. Lo cual nos lleva al segundo error.

SEGUNDO ERROR: Pensábamos que esta disposición escénica iba a provocar una cercanía especial entre los músicos y los espectadores, pero no fue así. Hubiera sido necesario un momento (uno tan solo) en que alguno de nosotros se hubiera comunicado directamente con el público. Hizo falta esa señal, pero lo descubrimos tarde, comparando el día del concierto con el día de su preparación. En el “ensayo”, uno de los muchachos (Adrian, flautista), se acercó al borde del escenario y, creo que sin tocar, se balanceó cuidadosa y ligeramente en dirección a las butacas; luego abandonó ese repentino personaje y regresó a su labor musical. Esa mínima actuación fue la causante de la comunicación, no la abstracción de poner a un público frente a otro. El día del concierto lo que faltó, entonces, fue la señal que le dijera al público que podía subirse, imaginariamente, al escenario. Faltó el ligero balanceo de Adrián indicando de qué se trataba el concierto.

2 CONCIERTO 2 DE INVESTIGACIÓN

Conservatorio Franz Liszt, 28 de noviembre de 2007.
Uno de los puntos a atacar en el taller era la falta de comunicación entre los músicos. En busca de maneras de escucharse y entrar en relación en el escenario, se llegó al siguiente ejercicio: Durante las improvisaciones se buscaba desencontrarse intencionalmente en las velocidades del pulso. Otros desencuentros también eran permitidos. Era como buscar la sonoridad de varias estaciones de radio sonando al mismo tiempo. Lo que uno improvisa no es afectado ni afecta al otro. Descubrimos que:
a) El esfuerzo necesario para incomunicarse intencionalmente genera una gran cantidad de energía y concentración.
b) La atención necesaria para realizar el ejercicio hace que uno escuche más a los otros músicos.
c) Al intentar la incomunicación, se consiguió de manera más fuerte la comunicación.
d) Al aceptar la incomunicación como un elemento de trabajo, se elimina la resistencia y deja de ser un enemigo (aquello a lo que te resistes, persiste; creo que la frase es de Jung). De la misma manera, llegamos a la fiesta buscando lo siniestro. La enantiodromía como herramienta de trabajo: se invoca lo que se quiere a través de su opuesto. Dicho a la manera medieval: El fundamento del arte es el Sol y su sombra.
e) El aburrimiento del público pasó de considerarse una amenaza a considerarse un indicador de calidad. Y el error, la principal fuente de aprendizaje.
El ejercicio de la incomunicación y los otros ejercicios del taller desarrollan habilidades en los músicos y no se ocupan de manera obligada en los conciertos. Sin embargo, en los 4 ejemplos que pongo a continuación, se puede detectar el juego con el desencuentro intencional y la llegada del carácter festivo (bailable) al buscar lo atmosférico oscuro.
Única instrucción que fue obligada para el concierto: Improvisar sin parar durante 45 minutos; el riesgo es una herramienta para la concentración.


CONCIERTO 2 DE INVESTIGACIÓN
Extracto I


El violín intenta mantenerse fuera del pulso del piano.




CONCIERTO 2 DE INVESTIGACIÓN
Extracto II


Se busca desencuentro en las velocidades del pulso y carácter “siniestro”. Se consigue encuentro rítmico y, curiosamente, el momento Pop bailable del concierto.




CONCIERTO 2 DE INVESTIGACIÓN
Extracto III


Este extracto corresponde a una laguna en medio del concierto, un momento peligroso de vacío. La música busca una dirección a través de las flautas. El piano y la percusión acompañan. El sonido de aire en las flautas y el raspado en las cuerdas del piano atraen a la voz de una de las cantantes en forma de un jadeo y un suspiro; este momento, en el contexto del concierto en vivo, se percibe como aparición de sentido. La pausa antes del jadeo y el suspiro dura lo justo, más allá de ningún cálculo o razonamiento posibles: ocurre como si la voluntad de forma correspondiera a la música, no a los músicos.




CONCIERTO 2 DE INVESTIGACIÓN
Extracto IV


El error como elemento constructivo. Este debió ser el final del concierto. Sin embargo, en el momento justo para dejar de tocar (en el que he cortado este extracto) alguien intentó levantar otra vez la música, creando una pésima imitación del momento Pop (extracto II). Se quiso forzar un happy end. En 40 minutos de concierto se generó suficiente memoria y ocurrieron suficientes cosas como para que incluso el error fuera ya parte de la forma. Lo que pudo crear la música en el momento Pop, no lo pudo crear el ego de un músico en el final del concierto. Esto, explicado con palabras no significa nada. Experimentado por los músicos y el público, es aprendizaje para ambas partes. Es como volver a ubicar a la música en la educación. No hay nada en el entendimiento que no haya estado antes en los sentidos (la cita es medieval: nihil est in intellectu, quod non antea fuerit in sensu). Así, un error musical provocado por el ego de un músico, en lugar de frustrar el concierto se convirtió en una experiencia significativa.

1 TALLER DE INVESTIGACIÓN EN EL CONSERVATORIO FRANZ LISZT

Año 2007. Segundo semestre de clases. El Taller de investigación que formamos con Eduardo Florencia y Rodrigo Becerra comienza a diluirse. Las semanas de ensayo para el encuentro de jóvenes compositores son ásperas e innecesarias. Las circunstancias comienzan a moverse en contra pero con naturalidad. De manera simultánea y sin nada claro en el horizonte, formo un curso de “creatividad musical” con los alumnos del Conservatorio. Trabajamos siempre en el Auditorio, con escenario y butacas. Es el mismo tipo de taller de improvisación libre que tenemos con Eduardo y Rodrigo, pero la integración del curso en el pensum hace que el trabajo se más constante. Primer e inmediato descubrimiento: la calidad de la experiencia no depende de la habilidad técnica. En un trabajo como éste, la búsqueda de sencillez y sinceridad puede poner en crisis tanto al experto como al aprendiz. El momento de encuentro con la música (cuando uno descubre qué es lo que la música quiere) se percibe desde el público de forma cierta e incuestionable, como un fenómeno de la naturaleza. Al músico se le muestra como conocimiento directo, es decir, como revelación. Puede ser una sola nota, en el momento justo, con la intensidad y el ataque justos, con su tiempo y espacio precisos. Y el resto del concierto, parece ser búsqueda y pérdida de ese sonido. El encuentro con ese sonido entrañable es el objetivo del Taller de investigación con los alumnos del Conservatorio Franz Liszt.

CONCIERTO 1 DE INVESTIGACIÓN
Conservatorio Franz Liszt, 27 de junio de 2007.
Los tres grupos del Curso de Creatividad Musical (que en realidad es un Taller de investigación) se juntan y hacemos un concierto por la mañana. Hay poco público, pero resulta ser el justo. Durante más de una hora, ocurre de todo. Nervios, risas, aburrimiento, tanto en los músicos como en los espectadores. En un momento, cerca del final, las personas finalmente se sueltan y comienzan a participar. Dicen nombres de emociones para que los músicos improvisen sobre la marcha. Es un juego y asegura el éxito del concierto. El resto del tiempo, es trabajar en el vacío.


CONCIERTO 1
Extracto I
Tadeo Gangotena, improvisación piano solo.


.
.
.
.
.



CONCIERTO 1
Extracto II
Improvisación grupal, con la que finaliza el concierto.
Al irnos del Auditorio se tiene la impresión de haber pasado por una experiencia significativa. Uno puede ver toda una vida desde el nacimiento a la muerte en una película, o puede leerla en una novela. Así salimos del concierto. En 70 minutos fue como atravesar muchas mañanas y tardes y noches, con sus estados y dudas y encuentros. Antes de separarnos, el afecto se desmostró comiendo pizza.

2 CUARTETO (Primer Encuentro de Jóvenes Compositores)



Comienza con una improvisación libre y se transforma hacia lo escrito y sincronizado.
CLICK AQUÍ PARA VER ARTÍCULO RELACIONADO CON ESTE CUARTETO

1 IMPROVISACIÓN LIBRE


En el 2007, Eduardo Florencia (compositor y pianista), Rodrigo Becerra (contrabajista) y yo, formamos un taller de investigación basado en la improvisación libre. Otros intérpretes se sumaron a nosotros a medida que pasaban las semanas. Trabajábamos en una de las salas de la entonces Sinfónica Juvenil (hoy Filarmónica), gracias al apoyo del Maestro Patricio Aizaga, director de la orquesta. Mi idea era lanzar una piedra y esperar a ver qué pasa. Una de las cosas que pasaron fue esta improvisación libre de Eduardo y Rodrigo. Es un bis luego del estreno de una composición de Eduardo.

IMPROVISACIÓN EDUARDO Y RODRIGO
DE LA IMPROVISACIÓN A LA COMPOSICIÓN
La idea era lanzar una piedra y esperar a ver qué pasa. De la incertidumbre al orden.
Uno de los músicos que se sumó al taller de investigación ideado por Eduardo Florencia, Rodrigo Becerra y yo, fue Adrián Proaño, compositor y acordeonista. Al poco tiempo de estar participando, Adrián tuvo la idea de hacer un encuentro de compositores jóvenes. La base instrumental y compositiva sería la de nuestro taller, con obras suyas, de Eduardo y mías. Así fue ideado el primer Encuentro de jóvenes compositores, llevado a cabo en agosto del 2007 a sala llena en la Casa de la Música. Una de las composiciones (Cuarteto para piano, flauta, acordeón y contrabajo) comenzaba con una improvisación libre -el ruido de los músicos entrando al escenario, el sonido de los atriles en el suelo y el siseo de la acomodada de las páginas eran parte de la improvisación. La música transitaba poco a poco de la improvisación hacia lo escrito y sincronizado.
CLICK AQUÍ PARA ESCUCHAR ESTE CUARTETO